viernes, 11 de mayo de 2007

Sorpresa

Fue entonces cuando esas palabras que aún no puedo olvidar me sacudieron de mi sueño pasivo…

- ¿Quién eres Andrés?
- ¿En que te has convertido?

¿Cómo podías saber tanto de mí?
¿Cómo era posible que recordaras nostálgicamente al hombre en el que un día me convertiste?

Ahí te encontrabas, tal como antes, una vez más atrapándome en mis sueños, regalándome la sorpresa de tu repentina aparición.
Te escondes entre los árboles, jugando con mis sentidos y gozando con mi más absoluta vulnerabilidad frente a tu imagen.
Me encuentras desprevenido, paseando en mi letargo para despertarme con el colorido de tus uñas y el calor de tus manos sobre mi rostro indefenso.
Niña, mujer soñadora, dulce maravilla de regocijos en tu vida llena de detalles, con tus gestos dibujas sonrisas para este triste mundo acelerado. Expresas mi sentido con agrado, derrochando tu simpleza avasalladora con flores tras tu camino.
Yo soy aquél que las recogerá, una tras otra para recordarte algún día todo lo que me otorgaste con tu tierna mirada.

Despierto de mi sueño, duro golpe que nos brinda la realidad. Pero…¿Quién se atreve a decir que la vida no puede ser un sueño?

Hoy me levanté y pinte el cielo para ti.
Hermosos los colores que relucían en tu sonrisa.
Y perfecto el sueño en que convertiste mi vida.